-“El dinero no es para todos”.
-“En la calle fulana de tal en la casa de aquella
familia que ahora viven en Gdl se encontraron dinero”.
-“La casa de perenganito esta llena de hoyos dicen que ha pasado su vida buscando el oro enterrado del riquísimo Don”.
No creo que sean pocos los lugares donde esta clase
de temas se escuchan. A los mexicanos nos gusta fantasear con encontrarnos un
tesoro enterrado, ganarnos la lotería o ser el heredero de algún pariente rico.
Personalmente he conocido a personas que han heredado mucho dinero, se han
ganado la lotería y han encontrado oro enterrado.
Don Gus fue uno de los hombres más ricos de la región
y tío político de mi abuela paterna. Cuando murió, su testamento se asemejaba a
una Biblia, lista interminable de propiedades por doquier. El dinero de don Gus
quedo en innumerables manos y podría decir que hasta a mi me toco algo de el. Los
múltiples años de trabajo sumados a una ya existente fortuna se amasaron al
filo del tiempo solo para ir a parar en manos de muchos cuantos.
Hombre viudo y cuyo único hijo murió asesinado don Gus debió vivir sus últimos años acompañado de sus centenarios que según el decía "ahí están los cincuenta mil pesos oro que mis papas me dejaron y mas que yo he logrado juntar”.
Su
fortuna por enorme que fuera se esfumo llevándose entre las patas a aquellos que
gozaban de una vida económica y familiar estable se crearon sueños
descabellados ambicionando más fortuna. Y es que a menor esfuerzo mayor
despilfarro. El tesoro de don Gus parece seguir enterrado las teorías van desde
que uno de sus trabajadores quien ayudo a cavar para enterrar el dinero ofrecía
develar su ubicación a cambio de la mitad. Trato que no fue aceptado. Otros
dicen que conocido personaje de respetable nombre se quedo con ese oro. Pero la
única verdad es que en la búsqueda de ese dinero no solo quedo una casa en ruinas
sino también la familia que la habitaba.
Podría describir con lujo de detalles mes a mes como es Colotlán. Hoy Agosto es el protagonista. Porque los meses de Agosto en Colotlán, son hermosos. Si las lluvias fueron abundantes en Julio, en el siguiente mes es la culminación a los cambios que tiene la región. Aquello que solo era matorrales y polvo se transforma en un paisaje verde y fresco. En el ambiente se respira ese olor a tierra húmeda que reconforta a almas como la mía.
Es difícil deshacerse de recuerdos como esos en estos días lluviosos de agosto, es difícil sobretodo con tus sentidos y memoria empeñándose en encontrar un pueblo en esta ciudad.
La nariz busca sin el olor de la piedra húmeda, los ojos la luz tierna y tímida, la piel la humedad fría, los oídos las campanadas de San Luis y la boca el sabor del agua con sabor a tierra.
Así es, los
mejores momentos de mi vida sido pasado en Colotlán y en agosto.
Hay un lugar, llamado El Agua Zarca, dos generaciones crecimos sabiendo que ese rancho nos pertenecía y que no había mejor lugar de esparcimiento. Yo siendo de las últimas, recuerdo el rancho como si ayer hubiera estado bañándome en las pilas. Los años de esfuerzo y trabajo del bisabuelo se desvanecieron cuando el rancho se vendió.
Las causas y por menores no son por demás importantes, aquí lo que importa es que cualquiera que sepa valorar las cosas buenas de la vida puede darse cuenta que las cosas no valen por su valor propio si no por el valor que nos dan a nosotros.
Tengo unos cuantos días para preparar mi lista de deseos pues San Lorenzo nos dará un bello espectáculo con sus lagrimas, no se si se vera bien aquí donde vivo, pero lo que si sé es que difícilmente dejare de pensar en Colotlán.
No creo que haya una colotlense que no tenga algun familiar o pariente fuera de Colotlan. No hay como nosotros para saber que el futuro y las oportunidades simplemente no estuvieron en el norte de Jalisco y tuvimos que dejar atras a los nuestros.
Cuando yo era chica, la familia que tenia un telefono era considerada privilegiada. Y una linea telefonica podria hasta figurar en testamentos. Recuerdo las expediciones a Jerez con el unico fin de ver si por fin tendriamos inea en casa, pero casi siempre regresabamos a Colotlan a seguir pidiendo el telefono a los vecinos. Domingo significaba, iglesia, carne de puerco y esperar ansiosamente la llamada de alguno de mis hermanos o de papa que estaban en los Estados Unidos.
A la hora indicada ansiosos saliamos a esperar, cuando el telefono sonaba el corazon saltaba, era el medio mas eficaz de guardar la comunicacion y renovar noticias. Aunque claro siempre guardando detalles e informacion que no se pudiese decir frente a vecinos o amigos.
Tambien las llegadas inesperadas, que siempre traian alegria. Porque nunca se sabia cuando llegarian, porque tampoco se sabia cuanto se quedarian por eso cada momento en su compania era atesorado antes de que emprendieran viaje de vuelta.
Despedidas dolorosas y adioses que dejaban el corazon adolorido.
Hoy existen internet, celular y bajas tarifas de en largas distancias solo que hoy se necesita un esfuerzo mayor para comunicarnos y es el la volundad de seguir siendo parte de la vida de los nuestros.


Inútilmente trato de refugiarme dentro de un centro comercial para evitar el calor sofocante y húmedo de la cuidad que me escogieron para vivir.
Inútil fue porque las puertas cerraban a las 6 de la tarde y toda la gente era poco a poco invitada a desalojar el sitio.
Empujo la puerta de salida y en la cara el aire caliente me abofetea la cara. “maldito calor, maldita cuidad, maldito, maldita”.
Becky odia todo lo que puede sacarla de su comodidad, no le gustan que la toquen, que la vean ni que le hablen. Pero en un abrir y cerrar de ojos su mente viaja al norte, ese que queda al sur pero sigue siendo el norte. Un lugar situado al norte donde vivió escasos años de su vida pero que la marco.
Y poco a mi mente regresa aquella sonrisa, comienzo por recordar que en Colotlán se saluda, se habla, se pide permiso, se visita y se quiere como se debe. Después el sol se convierte en aquel que te come la piel en un abrir y cerrar de ojos. Y cuando me dio cuenta estoy ahí, en el mercado debería ser domingo por la mañana por la cantidad de vendedores y gente que por su aspecto no viven en Colotlán.
El sol es fuerte, Becky es de piel muy blanca y ojos delicados, por eso su exposición al sol es breve. Su bisabuelo decía que las pieles tan blancas no servían para el rancho y tenia razón. Ella nunca piso el rancho más que de entrada por salida.
Y de regreso a la cuidad donde mi familia decidió buscar un mejor futuro. Aquí el sol no me quema tanto pero sus efectos en mi piel son nefastos, definitivamente, pienso yo, estaría mejor allá.
Porque todo es mejor, en el norte, si en el norte de Jalisco, frontera con Zacatecas.
Por lo menos es lo que recuerdo de mi pueblo.
Acabamos de pasar Semana Santa, semana donde los católicos del mundo unimos creencias, costumbres y tradiciones para vivir la pasión de Cristo nuestro Señor.
Vivimos tiempos donde para asistir a la iglesia tenemos que justificar nuestras creencias, defender nuestra fe y desgraciadamente la gran mayoría no lo logramos. Es más fácil ocultar nuestros más profundos sentimientos en lo que se refiere al Señor que ponernos a defender nuestra posición.
Y que difícil es en estos tiempos tener fe, hoy dedico este espacio a todos los que ven en la semana santa algo mas que vacaciones.
Hace muchos años en Colotlán, en esta semana parte de la familia que vivía fuera aprovechaba para visitarnos. Ocasión para que los jóvenes y grandes compartiéramos mas que una comida o una cena, compartíamos los momentos mas felices de nuestras infancias. Cuando las platicas se extendían hasta altas horas de la madrugada y todos atentos escuchábamos a los mayores. A mi siempre me ha encantado escuchar a los mayores tuve la fortuna de impregnarme de sus platicas, las que eran repetidas por mi madre una y otra vez siempre con versiones mejoradas y hasta amplificadas de los hechos pero con la misma esencia. Seria hasta doloroso describir aquella felicidad a que se nos acostumbro en aquella época, donde no había reglas y si absoluta libertad de movimiento, pero sobre todo la presencia completa de aquellas personas a las que poco a poco hemos perdido. Seria hasta desgarrador pronunciar sus nombres pero solo diré que lo que dejaron esas personas en los corazones de la gran mayoría de la familia Davila va más allá de simples recuerdos.
El tiempo no se repite y nunca estamos en el mismo lugar dos veces, eso es lo que hace especial cada momento de nuestras vidas.

Y es que repasar momentos decisivos en nuestras vidas nos lleva a la conciliación con nosotros mismos.
Como el tiempo, como el agua que todo pule, estos episodios se moldean y detallan para que cada vez que en nuestros recuerdos se vuelvan más afines a nuestra visión y nos permitan la reconciliación interna.
Mi versión se había volcado, convertido en un “fui yo quien se fue” mezclada con un “ambas definiciones de felicidad no concordaban” después solo quedo un deslavado “ambos somos muy felices por separado”.
Hoy soloqueda un “…”.
Por eso creo que estoy en camino a mi renovación para retribuir en algo lo que Dios me ha dado, que son sentimientos .

¿Cual es la casa de tus sueños?
Si algún día yo tuviera la oportunidad de hacer una casa a mi pleno gusto esta seria como sigue:
La primera y principal condición es que tenga un patio interior central. Después esta tendría una sola planta y un zaguán mediano. El patio tendría arcos y columnas en cantera. Pocas recamaras y un generoso espacio ocupado por el comedor. ¿Saben en que ciudad tendría que estar?
Soñé una puerta de dos hojas que se abría, por el color de la luz debían ser alrededor de las 4 de la tarde, al abrirse esa puerta entro en la recamara un rayo de luz que estaba interrumpida por la presencia de alguien. Ese alguien que se quedo en marco de la puerta y no logre saber quien era y la culpa la tuvo la luz.
Ese color de luz me recuerda que en un mes de mayo hace dieciocho años deje Colotlán. Conozco muy bien la luz de las cuatro de la tarde en mi pueblo, debían ser alrededor de esas horas cuando salimos.
Podría pasar hora por hora describiendo el tipo de luz que ilumina porque a pesar de tener muchos pero muchos anos fuera. Pero esa luz, a la que me refiero es aquella luz que más que alumbrar asfixia, porque es seca, porque lastima la vista y ciega.
Y aun así desearía estar ahí esperando a que sean las cinco de la tarde porque a partir de esa hora la luz mejora a cada minuto.
Tardes como esta me hacen viajar en tiempo y espacio. Hoy la lluvia es un poco diferente a la de otros días, o tal vez sea solo yo quien la ve diferente, pero el hecho es que solo este tipo de cosas me obligan a sentarme frente a la computadora y escribir.
Porque sé que hay a algunas personas a las que les gustara recordar como son las lluvias en Colotlán.

En Colotlán, si llueve en serio, esto te lo diría cualquier Colotlense que se jacte de serlo. En temporada de lluvias, el pueblo y sus alrededores reverdecen. Se instalan un cielo y nubes grises. Así es como lo recuerdo, y es que ha pasado tantos años que tengo miedo a no decir con exactitud las cosas.
Así mismo lo recuerdo, con aquellas tardes que se vuelven noches de lluvia en las cuales no puedes ni asomarte porque en una fracción de segundo la intensidad de la lluvia te moja de pies a cabeza. Los que vivimos ahí, bien sabemos que los ríos de agua que bajan del barrio hacen difícil casi imposible caminar. Y también sabemos que mas vale tomar provisiones y comprar una que otra vela por aquello de los frecuentes apagones.
Así es como lo recuerdo, tardes interminables de lluvia, truenos y relámpagos. Con aquel olor inolvidable en el ambiente, tierra mojada y el olor que despiden las velas viejas. Aquellas eran tardes de las cuales recuerdo las conversaciones entre mama y mis hermanos. Todos alrededor de unas velas, platicando de todo, así pasamos varias noches, en las cuales el interminable tema principal era la familia.
Hoy que pase por mi blog me di cuenta que sigue habiendo mucho gente que pasa por aquí regularmente.

Les diré lo que ha pasado en los últimos meses, sucede que esta servidora decidió que por su salud física y mental le haría muy bien un largo viaje a casa.
Así que en septiembre del 2007 presente mi renuncia con carácter de irrevocable al que había sido mi primer trabajo desde que acabe la escuela.
No me di cuenta cuando ya se había llegado el tiempo de poner las maletas en el carro y volar hacia México. Así fue en Diciembre me fui a Colotlán, y me quede ahí hasta Marzo.
Creo sinceramente que cada viaje tiene su encanto, cada momento de nuestras vidas tiene su propio sabor y no se repite. Pero puedo decirlo sin hesitar, esta fue una de las épocas mas felices de mi vida, y aunque pudo ser aun mejor con la presencia de algunas personitas, pero no me quejo.
Hoy estoy de regreso a mi vida normal, con una satisfacción enorme de saber que existe al menos un lugar donde soy completamente feliz.
Y ese lugar se llama…




