Tardes como esta me hacen viajar en tiempo y espacio. Hoy la lluvia es un poco diferente a la de otros días, o tal vez sea solo yo quien la ve diferente, pero el hecho es que solo este tipo de cosas me obligan a sentarme frente a la computadora y escribir.
Porque sé que hay a algunas personas a las que les gustara recordar como son las lluvias en Colotlán.

En Colotlán, si llueve en serio, esto te lo diría cualquier Colotlense que se jacte de serlo. En temporada de lluvias, el pueblo y sus alrededores reverdecen. Se instalan un cielo y nubes grises. Así es como lo recuerdo, y es que ha pasado tantos años que tengo miedo a no decir con exactitud las cosas.
Así mismo lo recuerdo, con aquellas tardes que se vuelven noches de lluvia en las cuales no puedes ni asomarte porque en una fracción de segundo la intensidad de la lluvia te moja de pies a cabeza. Los que vivimos ahí, bien sabemos que los ríos de agua que bajan del barrio hacen difícil casi imposible caminar. Y también sabemos que mas vale tomar provisiones y comprar una que otra vela por aquello de los frecuentes apagones.
Así es como lo recuerdo, tardes interminables de lluvia, truenos y relámpagos. Con aquel olor inolvidable en el ambiente, tierra mojada y el olor que despiden las velas viejas. Aquellas eran tardes de las cuales recuerdo las conversaciones entre mama y mis hermanos. Todos alrededor de unas velas, platicando de todo, así pasamos varias noches, en las cuales el interminable tema principal era la familia.
Hoy que pase por mi blog me di cuenta que sigue habiendo mucho gente que pasa por aquí regularmente.

Les diré lo que ha pasado en los últimos meses, sucede que esta servidora decidió que por su salud física y mental le haría muy bien un largo viaje a casa.
Así que en septiembre del 2007 presente mi renuncia con carácter de irrevocable al que había sido mi primer trabajo desde que acabe la escuela.
No me di cuenta cuando ya se había llegado el tiempo de poner las maletas en el carro y volar hacia México. Así fue en Diciembre me fui a Colotlán, y me quede ahí hasta Marzo.
Creo sinceramente que cada viaje tiene su encanto, cada momento de nuestras vidas tiene su propio sabor y no se repite. Pero puedo decirlo sin hesitar, esta fue una de las épocas mas felices de mi vida, y aunque pudo ser aun mejor con la presencia de algunas personitas, pero no me quejo.
Hoy estoy de regreso a mi vida normal, con una satisfacción enorme de saber que existe al menos un lugar donde soy completamente feliz.
Y ese lugar se llama…







