Mañana tendré que ir de visita al consultorio de mi dentista. Me toca mi limpieza semestral. Lo único malo es que debido a mi gran temor a todo lo que tiene que ver con batas blancas e instrumentos desconocidos me provoca noches de insomnio. Pero bueno todo sea por el bienestar bucal. Recuerdo que cuando era niña para ir al dentista me daban dinero mis papas. Ahora me toca pagarle para que me haga sufrir.