Alguien me pregunto hoy si había recibido flores o me habían hecho una invitación para festejar el día de San Valentín.
En ese momento no supe que decir y le dije que no había pasado nada especial.
El saldo fue cero emails, cero llamadas, cero tarjetas y un mensaje de texto.
Pero ese mensaje de texto que recibí ya entrada la tarde vino no solo a alegrarme, también a reflexionar sobre muchas cosas.
Hay veces en las cuales llamamos a algún lugar y la telefonista te pone en espera, mientras esperas que te contentes la persona que estas buscando puedes hasta escuchar música. Puede pasar mucho tiempo antes de que te respondan con la información que quieres.
Pues en cierta forma así es la vida, algunas veces esperamos algo y cuando ya tenemos mucho tiempo esperándola nos da miedo colgar. Nos da miedo porque tal vez tengamos que volver a llamar y de nuevo perderemos un buen rato. Pero también tenemos miedo de pasar allí toda una eternidad a esperar.
¿Pero qué pasa cuando no quieres esperar ni un momento más, que pasa cuando te encuentras sola en medio de una sala fría, cuando tu vida esta pausada, esperando a alguien que sabes que vas a tener que esperar toda la vida? ¿Que pasa? Pasaras a la historia como alguien impaciente e incomprensivo ¿Te arrepentirás porque perdiste tu turno? ¿O de plano buscaras en otro lado?
Yo decidí colgar, levantarme e irme