Después de unos largos días de dolor y molestias mi madre me llevo de una oreja a ver al doctor. Si, pues a casi dos semanas de mi caída y después de casi una caja completa de tailenol extra fuerte, pues que no mejoraba.
El caso es que durante la angustiosa espera en el consultorio llegue a la conclusión que si estuviera en mi querido Colotlán no tendría nada que temer.
Gran parte de mi infancia la pase recorriendo la farmacia del doctor Leyva. Y si estuviera en Colotlán, no tendría ningún miedo porque seria el mejor doctor del mundo el que me diría que no tengo nada que temer. Y es que para mi lo es, el mejor medico del mundo. Recuerdo que cuando estaba chiquita y por algo tenia algún malestar me dirigía a verlo yo solita como toda una niña grande.
Si contara toda medicina que eche a perder porque no podía tragar las pastillas, las divertidas que daba con su equipo medico, el cariño y la seguridad que el me daba cuando me sentía malita, no tendría dinero para pagarle.
Gracias Doctor!!!