En algún lugar de Suiza, se sembró la controversia por unas campanadas.
Sucede que en convertida en tradición las campanas de una iglesia suenan cada cuarto de hora aun por las noches. Uno de sus habitantes con problemas de insomnio decidió acabar con la bella tradición y pedir que se dejara de hacer esto. Afortunadamente un juez de la corte superior juzgo que el señor de plano no podía impedir los campanazos.
Esto me recordó el hermoso sonido de la campana de la iglesia de San Luis Obispo. Quien vive en Colotlán aprende a convivir con el sonido de la campana para muchos es de gran ayuda y algunos otros están tan acostumbrados que ya ni la escuchan.
Recuerdo un viejo video que aliviaba cuando la nostalgia llegaba. En el video se podía escuchar con toda claridad el franco sonido de las campanadas de las ocho de la noche y que igualmente anunciaban el comienzo de la misa. Misa a la cual asistí una multitud de veces con mi más añorada compañía. Con ella me sentaba en las primeras bancas del lado derecho.
Espero y deseo con todo mi corazón que esas campanas suenen por siempre.
FOTO CORTESIA DE GERMAN DAVILA