viernes, 10 de marzo de 2006
Hoy platicando con mi mama me acorde de lo hermoso que es el arte del deshilado y del bordado en tela.

Apuesto que en toda casa mexicana hay por lo menos algún artículo de bordado a mano o deshilado. ¿Quién no recuerda las servilletas para las tortillas, los manteles o las lindas carpetitas de gancho? Por muchos siglos el bordado a mano fue desempeñado por mujeres en el hogar y hasta hace algunas décadas por hombres a través de actividades escolares.


Digo, ¿quién no recuerda la clase de manualidades? clase en la cual aprendimos a hacer servilletas para las tortillas bordadas con florecitas, el mantel de punto de cruz, cojines con delicados encajes o hasta aquella bufanda que nos abrigara en los fríos días de diciembre.


fotos.miarroba.com

Apuesto que todos esos artículos son celosamente resguardados por nuestras madres, que por cierto muchas de las veces tenían que colaborar a la realización de estos, no solo con las materias primas sino con la hechura y en su defecto con conseguir a alguien que si supiera coser, bordar o tejer para acabar a tiempo con la tarea asignada.

No cabe duda que el fruto de esas clases se manifiesta a través nuestra vida. Por ejemplo los que erróneamente escogieron hacer un suéter tejido recordaran toda su vida que hubiese sido más rápido y fácil hacer una bufanda y los que decidieron tejer una bufanda estarán concientes que por mucho que traten de estirar el tejido este nunca alcanzara el 1.2 m que se necesitaba. Y que por mucho talento que se haya demostrado en esas materias todos podemos coincidir en que si la bufanda te la hacia la costurera de tu mama te ganabas una mejor calificación.
escribio Becky46200 @ 22:31
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