A casi dos meses de estar en Colotlán me parece sorprendente lo fácil que resulta acostumbrarse a vivir aquí. Solo hacen falta algunas horas y listo.
La vida aquí, a pesar de lo que muchos dicen, es una vida llena de emociones y sentimientos. Por dar un ejemplo si estas de vacaciones y tienes planeado descansar, muy temprano en la mañana sueles ser despertado porque ya pasaron los del agua San Luis, los del Gas, los de la otra agua y hasta los de la basura con sus ruidos infernales.
FOTO CORTESIA DEL ALBUM DAVILA HUIZAR
De bastante mal humor decides dejar la cama y prepararte un rico café. No hay mal humor que una buena taza de café no pueda aminorar. Después del desayuno llega la hora de subir al tercer piso y mientras lavas un poco de ropa puedes admirar un Colotlán fresco, lleno de una luz tierna y brillante. Cuando te das cuenta ya es hora de ir al mercado por los ingredientes de la comida, siempre y cuando no tengas ninguna invitación, mientras atraviesas la plaza puedes ver a una multitud de gente, señores que se van a platicar con sus amigos, la gente que hace cola en el banco, los que esperan el camión, los vendedores de comida, y uno que otro niño que se salvo de ir a la escuela.
Una de las ventajas de vivir en el centro de Colotlán es que cualquier cosa que se te antoje puedes ir a comprarla en cuestión de minutos sin la fachosa necesidad de agarrar carro.
Me gusta en especial ir al mercado a comprar porque en general la gente es muy amable, nunca falta alguna persona a la que te da mas gusto ver.