Una charla con el estimado señor Ramos me recordó lo que seguramente les será muy familiar. Y eso es cuando uno vive lejos del pueblo, estas de vacaciones y te preparas a regresar a donde sea que vivas. Por supuesto que tu equipaje es proporcional a la distancia que habrá que recorrer. Pero que es lo que una Colotlense esta dispuesta a llevar en su equipaje desde Colotlán hasta donde sea que esta resida.
Mi madre es una de esas colotlenses que no vacilan en sacrificar su comodidad y desafiar los controles a du ana les con tal de acarrear cuanta cosa se pueda. La prioridad es acordada a los alimentos, de hecho las cosas que traemos de ley son: queso fresco y de adobera, una dotación surtida de chiles, pan de Santa Maria, condoches, gordas de maíz crudo, una dotación surtida de dulces y nuestro reglamentario 1.15L de tequila por persona. Esto forma parte de los productos básicos que anualmente nos traemos del pueblo.
La otra categoría que traemos en nuestro equipaje se llama artículos que sentimentalmente significan mucho y eso comprende cobijas, manteles, floreros, lámparas, azucareras, servilleteros, fundas, carpetas, carpetitas y carpetotas enfin toda cosa que sirva o no tiene algún valor sentimental y que es lo suficientemente chico para no ocupar mas de la mitad de una maleta.
Generalmente este tipo de comportamiento es genético, nuestras madres lo hacen, nuestras abuelas lo hacían y seguramente nosotras lo haremos en su momento. Esto me recuerda una anécdota.
Mi tía Cuca, que tiene mas de 90 años, emigro hacia la cuidad de León hace mas 50 años. Ella es una de las personas que mejor supieron inculcar a sus hijos el amor por Colotlán. Cada año durante las vacaciones de Semana Santa nos visitaba junto a sus hijos y nietos.
En alguna ocasión el día que todos tenían que regresar a León uno de mis tíos se percato que el equipaje contenía dos costales que difícilmente cabían en la cajuela del carro. Después de varios minutos de intentar darles acomodo decidió verificar su contenido para así buscar otra forma de llevarlos. Nunca lo vieron mas molesto en su vida, lo que encontró en los costales fue estiércol de vaca. Y es que según mi tía Cuca no hay nada mejor como la caca de las vacas de Colotlán para las plantas.