En un post anterior les cuento la historia de un
rosario, aquí les va lo que paso después. La temporada alta en mi trabajo ya acabo, hace unas semanas me puse a archivar unos documentos que no había podido acomodar desde que regrese de México en junio.
Mientras hacia mi trabajo también me puse a revisar un fólder que contiene solo cosas mías, por ejemplo tarjetas que recibo de navidad o cualquier buen comentario que se escribe acerca de mí en el trabajo.
Mi gran sorpresa fue que en ese fólder se encontraba un rosario. Como ya les dije, yo había perdido el crucifijo del rosario que me dio mi abuela Licha. El caso es que me saque de onda y pronto me di a la tarea de averiguar que onda. Hasta hoy es hora que no se quien me lo dejo, y quisiera pensar que alguien me lo hizo llegar. De lo que si estoy segura es que ese rosario estará conmigo siempre.