Creo que no hace falta un artículo más sobre la muerte de Valentín. Por eso me limitare a decir lo que desde entonces he sentido.
Hay veces en las que haces una pausa, dejas a un lado las preocupaciones cotidianas, porque te encuentras frente a una noticia que te toca mucho más de lo normal. Esta noticia logra moverte desde adentro y resurgen historias dolorosas, porque ya antes has perdido familiares, a conocidos por la misma mano. Esa mano, aquella que mata a ráfagas o lentamente. Que toma, arrebata y roba lo que desea. Que aterrorizando consigue el silencio. Y que sin que nos demos cuenta también nos mata silenciosamente.