Estos árboles además de vivir muchos años pueden llegar a ser muy grandes
Pero hay dos árboles que particularmente tienen algo que ver conmigo.
Uno de ellos fue el árbol de la india que se encontraba en la plaza de armas y el otro que hasta hace poco estaba en el
Agua Zarca.
Hubo una época donde mi familia vivía enfrente de la plaza de armas, mis hermanos eran pequeños y papa viajaba, una noche mi madre creyendo de qué se trataba de un mal presagio se despertó después de haber escuchado un estruendo. Pronto, encomendándose a todos los santos, mi madre volvió a conciliar el sueño.
A la mañana siguiente, al salir de la casa, su sorpresa seria que aquel árbol de la india que engalano la plaza de armas durante años yacía en el suelo y con él decenas de pajaritos.El laurel o árbol de la india se había partido en dos.
El otro árbol fue plantado en la casa principal del rancho de la familia. El agua zarca fue comprada por mi bisabuelo Ramón Ruiz, con el fruto de un año de trabajo de sus otras propiedades. Frente a la casa don Ramon decidió plantar un laurel de la india. Durante muchos años el arbol brindo su sombra y cobijo la casa que tanto disfrutabamos visitar pero un invierno, mucho mas riguroso que los demas hizo que se helara.
Desde entonces su tronco permanece en el que un dia fue nuestro rancho. Hoy el agua zarca ya nos nos pertenece, el arbol y su tronco han sido seguramente remplazados.
Pero lo que nunca nadie cambiara, son los bellos recuerdos que tenemos de ese arbol.