En un artículo anterior mencione el camino que normalmente recorremos cuando llegamos a Colotlán a partir de la ciudad de México.
Hay un punto en la carretera que es muy importante para mí. Entre zacatecas y Jerez hay un lugar junto a la carretera llamado Malpaso. Justo después de un crucero se ve a lo lejos unos árboles bastante altos y un restaurante donde encuentras las famosas tortas Malpaso.
Esas pequeñas tortas de chorizo zacatecano acompañadas de sus chiles serranos son una de las razones por las cuales viajar a Zacatecas es toda una aventura.
Durante años este restaurante nos ha recibido con su puerta de mosquitero y su interior decorado con almanaques. Mi abuela Alicia era una de las clientas asiduas que sin excepción visitaba el restaurante en cada viaje. Uno de mis primos no dudaba en hacer llamadas de larga distancia a sus tíos cada vez que estos estaban por visitar Colotlán para que le llevaran unas tortas.
Siempre es agradable regresar a ese lugar, que en repetidas ocasiones visite junto a mis seres queridos.
Este año tuve la oportunidad de ir a las tortas en compañía de mis padres, note que los almanaques que durante décadas adornaron las paredes fueron remplazados por unos nuevos, no me agrado mucho. Pero me entere que el techo se les vino abajo y tuvieron que arreglar.
Y mientras tomaba el tiempo de mirar los almanaques descubrí uno que tiene una imagen que me acompaño durante mi infancia. Ese poster me fue regalado por el gran parecido de la niña conmigo.
Una vez pasando Malpaso ya me puedo sentir como en casa, porque reconozco cada tramo de carretera que lleva a Colotlán.