
Y es que repasar momentos decisivos en nuestras vidas nos lleva a la conciliación con nosotros mismos.
Como el tiempo, como el agua que todo pule, estos episodios se moldean y detallan para que cada vez que en nuestros recuerdos se vuelvan más afines a nuestra visión y nos permitan la reconciliación interna.
Mi versión se había volcado, convertido en un “fui yo quien se fue” mezclada con un “ambas definiciones de felicidad no concordaban” después solo quedo un deslavado “ambos somos muy felices por separado”.
Hoy soloqueda un “…”.
Por eso creo que estoy en camino a mi renovación para retribuir en algo lo que Dios me ha dado, que son sentimientos .