No creo que haya una colotlense que no tenga algun familiar o pariente fuera de Colotlan. No hay como nosotros para saber que el futuro y las oportunidades simplemente no estuvieron en el norte de Jalisco y tuvimos que dejar atras a los nuestros.
Cuando yo era chica, la familia que tenia un telefono era considerada privilegiada. Y una linea telefonica podria hasta figurar en testamentos. Recuerdo las expediciones a Jerez con el unico fin de ver si por fin tendriamos inea en casa, pero casi siempre regresabamos a Colotlan a seguir pidiendo el telefono a los vecinos. Domingo significaba, iglesia, carne de puerco y esperar ansiosamente la llamada de alguno de mis hermanos o de papa que estaban en los Estados Unidos.
A la hora indicada ansiosos saliamos a esperar, cuando el telefono sonaba el corazon saltaba, era el medio mas eficaz de guardar la comunicacion y renovar noticias. Aunque claro siempre guardando detalles e informacion que no se pudiese decir frente a vecinos o amigos.
Tambien las llegadas inesperadas, que siempre traian alegria. Porque nunca se sabia cuando llegarian, porque tampoco se sabia cuanto se quedarian por eso cada momento en su compania era atesorado antes de que emprendieran viaje de vuelta.
Despedidas dolorosas y adioses que dejaban el corazon adolorido.
Hoy existen internet, celular y bajas tarifas de en largas distancias solo que hoy se necesita un esfuerzo mayor para comunicarnos y es el la volundad de seguir siendo parte de la vida de los nuestros.

En la cita
de los diarios deberes
de las responsabilidades reales e imaginarias
de los acontecimientos que salen al paso
y se catalogan como "imprevistos"
en todo lo que tirano
nos come las horas y las ganas
se mece como hamaca
la justificacion para posponer lo vital
para reanudar lo inpostergable...