-“El dinero no es para todos”.
-“En la calle fulana de tal en la casa de aquella
familia que ahora viven en Gdl se encontraron dinero”.
-“La casa de perenganito esta llena de hoyos dicen que ha pasado su vida buscando el oro enterrado del riquísimo Don”.
No creo que sean pocos los lugares donde esta clase
de temas se escuchan. A los mexicanos nos gusta fantasear con encontrarnos un
tesoro enterrado, ganarnos la lotería o ser el heredero de algún pariente rico.
Personalmente he conocido a personas que han heredado mucho dinero, se han
ganado la lotería y han encontrado oro enterrado.
Don Gus fue uno de los hombres más ricos de la región
y tío político de mi abuela paterna. Cuando murió, su testamento se asemejaba a
una Biblia, lista interminable de propiedades por doquier. El dinero de don Gus
quedo en innumerables manos y podría decir que hasta a mi me toco algo de el. Los
múltiples años de trabajo sumados a una ya existente fortuna se amasaron al
filo del tiempo solo para ir a parar en manos de muchos cuantos.
Hombre viudo y cuyo único hijo murió asesinado don Gus debió vivir sus últimos años acompañado de sus centenarios que según el decía "ahí están los cincuenta mil pesos oro que mis papas me dejaron y mas que yo he logrado juntar”.
Su
fortuna por enorme que fuera se esfumo llevándose entre las patas a aquellos que
gozaban de una vida económica y familiar estable se crearon sueños
descabellados ambicionando más fortuna. Y es que a menor esfuerzo mayor
despilfarro. El tesoro de don Gus parece seguir enterrado las teorías van desde
que uno de sus trabajadores quien ayudo a cavar para enterrar el dinero ofrecía
develar su ubicación a cambio de la mitad. Trato que no fue aceptado. Otros
dicen que conocido personaje de respetable nombre se quedo con ese oro. Pero la
única verdad es que en la búsqueda de ese dinero no solo quedo una casa en ruinas
sino también la familia que la habitaba.
Realmente un placer leerte, esa facilidad que tienes para realizar narraciones que nos amarran y nos hacen estar en el lugar es maravillosa, yo he vivido toda mi vida escuchando de este maravilloso ñugar y nunca he tenido la oportunidad de poder estar ahi. Cada vez que te leo me trasporto a esas casonas de techos altos y patios enormes, puedo ver esos portones enormes que escondian largos sahuanes.
En fin... es muy grato leer y reeler estos articulos.
Saludos