Lunes, 31 de mayo de 2010

 

 

Inútilmente trato de refugiarme dentro de un centro comercial para evitar el calor sofocante y húmedo de la cuidad que me escogieron para vivir.

Inútil fue porque las puertas cerraban a las 6 de la tarde y toda la gente era poco a poco invitada a desalojar el sitio.

Empujo la puerta de salida y en la cara el aire caliente me abofetea la cara. “maldito calor, maldita cuidad, maldito, maldita”.

 

Becky odia todo lo que puede sacarla de su comodidad, no le gustan que la toquen, que la vean ni que le hablen. Pero en un abrir y cerrar de ojos su mente viaja al norte, ese que queda al sur pero sigue siendo el norte. Un lugar situado al norte donde vivió escasos años de su vida pero que la marco.

 

Y poco a mi mente regresa aquella sonrisa, comienzo por recordar que en Colotlán se saluda, se habla, se pide permiso, se visita y se quiere como se debe. Después el sol se convierte en aquel que te come la piel en un abrir y cerrar de ojos. Y cuando me dio cuenta estoy ahí, en el mercado debería ser domingo por la mañana por la cantidad de vendedores y gente que por su aspecto no viven en Colotlán.

 

El sol es fuerte, Becky es de piel muy blanca y ojos delicados, por eso su exposición al sol es breve. Su bisabuelo decía que las pieles tan blancas no servían para el rancho y tenia razón. Ella nunca piso el rancho más que de entrada por salida.

 

Y de regreso a la cuidad donde mi familia decidió buscar un mejor futuro. Aquí el sol no me quema tanto pero sus efectos en mi piel son nefastos, definitivamente, pienso yo, estaría mejor allá.

 

Porque todo es mejor, en el norte, si en el norte de Jalisco, frontera con Zacatecas.

 

Por lo menos es lo que recuerdo de mi pueblo. 


escribio Becky46200 @ 19:08
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